Hoy no tenía ganas de salir, el sólo hecho de tener que aguantar los rayos solares del atardecer desde el colectivo me quitaba toda gana de ir al centro de la ciudad, además en una tarde y sola que atractivo podría encontrar si a pesar de ser verano aún la ciudad se encuentra en un silencio total.
En fin tenía que ir, ya que útiles personales de toda mujer son indispensables para el diario quehacer de una, es por eso que después de comprar en unas de las farmacias de la calle Picarte, me encaminé por Camilo Henríquez rumbo a mi lugar de trabajo, pero no contaba encontrarme con una sorpresa.
De pronto mis pies se pegan al suelo y caigo como un pez frente al anzuelo cuando me encuentro con mis mejores amigos; esos que me acompañan en las noches de ocio, o los que me quitan las preocupaciones diarias o alguna pena: Los Libros.
En el paseo al lado del Banco Estado hay una feria del libro que estará abierta hasta el 16 de enero, y que recibirá a su público desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche.
Es pequeña, con cinco o seis puestos, pero con una variedad de libros que invitaban a hojearlos uno por uno. Se ven autores conocidos como el pensador Carl Marx, o algunas joyitas como una antología a los poetas malditos como Rimbaud o una selección de cuentos de Julio Cortazar; clásicos de la literatura occidental como Los Miserables de Víctor Hugo o Drácula de Bram Stoker.
Mario, un muchacho muy amable me atiende cuando empiezo a hojearlos y los miro con cariño, mientras le consulto por las Condesas de la GESTAPO que hace unos meses me quita el sueño, lamentablemente no lo tiene lo cual deduzco que es por su edición tan temprana (2008) y por su aún alto costo económico, imposible para mí por el momento.
En una amena conversación me cuenta que lo que más se ha vendido en estos días son libros de filosofía; todos los libros de Nietzsche se han vendido como pan caliente y los libros de Marx van en segundo lugar.
Sigo mi paso por la feria y me logro enamorar de un rincón pequeño, sin vendedor, tiene libros como mil lucha de Hitler, “Patagonia” que cuenta la historia de un nazi escapado de Alemania, que a mi vergüenza encontró refugio en el sur de Chile (doy unos cuantos suspiros por no poder llevármelo).
Prefiero seguir caminando y alejarme rápido del rinconcito soñado por “Patagonia” que ya deseo devorármelo y que me deja un sabor amargo por no irse en mi bolso. Llegó al puesto de Juan Ángel, un hombre de lentes y con un poco de invierno en sus rulos.
Con su acento argentino me cuenta que los libros que más se venden son los de esoterismo y de autoayuda como el Secreto de Brenda Barnaby y de hierbas medicinales; los libros de lectura obligatoria que pide el Ministerio de Educación, el Perfume de Patrick Süskind, el Código Da Vinci de Dar Brow y todo material relacionado con este último libro como algunos relacionados con el papel de la iglesia católica o de la orden de Los Templarios. También uno de los libros más solicitados es “Crepúsculo” de Stephenie Meyer, lo que es producto del best seller que se está exhibiendo en el cine Movieland del mall Plaza de Los Ríos.
No me tiene que decir más para darme la triste impresión que los lectores de mi “culta” ciudad visitan la feria para preguntar más que nada por todo lo que sea un boom y que es comercialmente vendible y publicitado a más no poder.
Sigo caminando y me encuentro con un espacio de dedicado al tarot, la fabricación de velas, el arte del masaje, etc. Hay unos libritos que me llaman la atención como uno que hablaba sobre los métodos de estudios o la importancia de leer cuantos a los hijos por los valores que podemos transmitir y por la estimulación que podemos entregar a través de ellos, por mi instinto maternal y mi sed de conocimiento los hojeo pero me llevo una decepción: el de los métodos de estudios habla sólo superficialmente sobre ellos con una pobreza de información tremenda, y el de los cuentos a los niños sólo posee una compilación de relatos y unas citas que en vez de hablar de los beneficios de narrar y no leer cuentos ( que de lo que prometía a hablar en la tapa), sólo habla de citas de autoayuda. En fin todo un fiasco esta sección.
La ultima sección ni siquiera la miro, ya que para mí no es de libros si no de accesorios convertidos en libros; son libros diminutos donde puede estar Los Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Neruda”, pero con una letra que se puede ver sólo con lupa. No me llega la novedad del formato, ya que ya los había visto en la Feria de Saval el año anterior y más que libros son accesorios pintorescos.
Es una pequeña feria que para mí empezó entretenida e interesante, pero que terminó siendo chiste al avanzar en sus puestos. Los puestos de Mario y Juan Angel eran interesantes, pero los últimos son para un bazar, además de haber mucho libro conocido como Sidarta, Colmillo Blanco; la metamorfosis de Kafka (no tengo nada en contra de este libro, es genial) etc. Libros que suele tener incluso aquel que sólo los luce de bonito.
Lo que me llama la atención que la gente busque tanto best seller, aunque independiente que sea una máquina publicitaria y lleve a las personas a leer no hay un interés por conocer temas históricos, o de consumir literatura clásica universal.
Al parecer, la población de la feria esta pobre de temas que cultiven al individuo, ya que se debe tratar de cultivar todas las aristas, y eso a mí me empobrece el alma, espero que esto sólo sea parte de ami apreciación subjetiva, ya que un libro es una ventana para conocer el mundo, no sólo un producto prostituido por el mercado.
8/1/09
El yugo del Avellano
Autoedición, 2006
Autor: Raúl Manzano Isla
El yugo del avellano es una selección de cuentos campesinos producto de una recopilación en terreno que hizo este escritor valdiviano por adopción.
En estos cuentos se trata de rescatar el mundo propio de la gente de campo, que este es un mundo totalmente distinto del urbanizado.
Se introduce en sus costumbres, modismos y códigos propios del campesino; escucha la voz de los sin voz, haciendo un rescate de esta cultura que es parte de nuestras raíces, pero que está casi olvidada por los “adelantados” de la civilización quienes vivimos con las comodidades de una mejor calidad de vida, como la electricidad, la televisión y el Internet.
Tampoco no se olvida de los parajes verdes y llenos de magia del sur de chile, y a través de flora y fauna autóctona presentes en los cuentos se van mostrando historias de vida que muestran el trabajo duro y esforzado del campesino, ese que se gana el pan de sol a sol y después de mucho esfuerzo físico; sino que también muestran las pasiones y vicios de todo ser humano, y como estas pasiones construyen historias que a veces son tan fuertes que marcan la vida de un individuo.
También habla de los códigos de honor y astucia del trabajador de campo, que muchas veces conoce más de una justicia divina manifestada en sus propias manos que en la justicia impuesta por leyes de la sociedad en los que los civilizados vivimos.
Es un libro que descubre en cada relato historias humanas que envuelven al lector e invitan a conocer este mundo aparte, pero igual de parecido al urbanizado si hablamos de emociones, sentimientos y pasiones humanas.
Autor: Raúl Manzano Isla
El yugo del avellano es una selección de cuentos campesinos producto de una recopilación en terreno que hizo este escritor valdiviano por adopción.
En estos cuentos se trata de rescatar el mundo propio de la gente de campo, que este es un mundo totalmente distinto del urbanizado.
Se introduce en sus costumbres, modismos y códigos propios del campesino; escucha la voz de los sin voz, haciendo un rescate de esta cultura que es parte de nuestras raíces, pero que está casi olvidada por los “adelantados” de la civilización quienes vivimos con las comodidades de una mejor calidad de vida, como la electricidad, la televisión y el Internet.
Tampoco no se olvida de los parajes verdes y llenos de magia del sur de chile, y a través de flora y fauna autóctona presentes en los cuentos se van mostrando historias de vida que muestran el trabajo duro y esforzado del campesino, ese que se gana el pan de sol a sol y después de mucho esfuerzo físico; sino que también muestran las pasiones y vicios de todo ser humano, y como estas pasiones construyen historias que a veces son tan fuertes que marcan la vida de un individuo.
También habla de los códigos de honor y astucia del trabajador de campo, que muchas veces conoce más de una justicia divina manifestada en sus propias manos que en la justicia impuesta por leyes de la sociedad en los que los civilizados vivimos.
Es un libro que descubre en cada relato historias humanas que envuelven al lector e invitan a conocer este mundo aparte, pero igual de parecido al urbanizado si hablamos de emociones, sentimientos y pasiones humanas.
Gente de Los Ríos “ CONSTRUYENDO LA HISTORIA DESDE ABAJO”
Hace unos días se lanzó en Valdivia el libro “Gente de Los Ríos”, escrito por los periodistas Rodrigo Obreque, Daniel Carrillo, Nicolás Gutiérrez y José Luis Gómez Guenchor quienes realizaron un exhaustivo trabajo con el fin de retratar en un libro de perfiles a la gente que habita en nuestra región. Hombres y mujeres con una historia de vida destacable y que según las propias palabras de su coordinador, Rodrigo Obreque, tienen como denominador común el espíritu soñador del habitante de la región de Los Ríos.
Daniel Carrillo está en su escritorio en el diario Austral. No para de escribir, debe despachar rápido. Reportea y escribe con una agilidad increíble y su fuerte es la política. Nada delata que en realidad es un amante de la literatura. Daniel lee a Kapuscinski, periodista polaco considerado uno de los más grandes reporteros del mundo, y al parecer es su mentor. Daniel trata día a día de practicar lo que este reza en su libro Los Cinco Sentidos del Periodista: Estar, ver, oír, compartir, pensar. Así se hace un espacio entre todo su trabajo, para precisamente compartir con nosotros su experiencia en “Gente de los Ríos”, su primera publicación formal.
“Muchas veces uno quisiera compartir más con la gente, pero por razones de pauta no se puede, y eso es algo que uno sabe cuando toma este trabajo. A veces salen notas en las que uno podría ahondar mucho más pero no se puede contar la historia de otra forma porque el espacio ya está asignado”. Así relata Daniel la vida en la prensa, que no deja de ser sorprendente puesto que es la que le ha dado las armas para crear.
“Mi experiencia en este libro fue gratificante porque pude escribir más en extenso y hacer cada vez más estrecha la brecha entre periodismo y literatura. Muchas veces nos cansábamos porque debíamos tomarnos nuestro tiempo para compartir con las personas que le dieron vida a este libro y eso es algo que nos gustaría hacer con más frecuencia pero a diferencia de otros escritores de perfiles nosotros no nos dedicamos solamente a esto, sino que debíamos compatibilizarlo con el trabajo”.
Precisamente el libro denota un trabajo más allá de la simple entrevista con el personaje, porque de los trece que lo conforman, las historias se entrelazan con los testimonios de quienes rodean a los protagonistas. Trece perfiles de habitantes de cada una de las comunas que componen nuestra región. De personas comunes y corrientes que no hacen noticia, pero no por ello dejan de tener una vida destacable. Como quienes cuentan son periodistas decidieron hacer semblanzas, pero incorporando elementos literarios como recreación de escenas, diálogos y descripciones ricas en un lenguaje metafórico.
Para José Luis Gómez Guenchor esta es su segunda publicación, pero para él esto el periodismo puro. “Es periodismo en el sentido de no hay ficción, son relatos que se apegan a la realidad, claro que usando recursos literarios para describir situaciones como el tema de los escenas a partir de lo que el personaje cuenta, pero nada de lo que aparece allí es inventado”.
Cada uno de los autores escribió tres historias que nacieron junto con la idea Rodrigo Obreque de retratar a los protagonistas de una naciente región. Así desfilan a través de las páginas de este libro las historias de Faumelisa .Manquepillán, la poetisa mapuche que escribe para seguir soñando, Eusebio Vega, el hombre domador de lobos, Juvenal Flores, el arriero de Neruda, Dennis García, el hombre que sobrevivió al maremoto y tantos otros, que aunque no son noticia, si son historia…la historia de la región. Obreque manifiesta que todas estas historias tienen un denominador común. “El espíritu soñador y tenaz caracteriza a la gente de esta región y yo creo que allí se da lo rico de este libro, que a través de esa cualidad se entrelazan las historias”. Asi mismo también lo cree José Luis quien manifiesta que estos personajes están llenos de pasión por lo que han hecho y que desde sus pequeños mundos han aportado a la región. “En el fondo es construir historia desde abajo”, dice José Luis.
Para escribir las semblanzas cada uno de los periodistas debió compartir al más puro estilo Kapuscinski con sus personajes. Fueron jornadas completas con sus entrevistados, compartiendo el día a día con ellos y su entorno, llenándose de sus gestos, gustos, relatos y su vida.
Tal como lo dice el periodista polaco, “el periodismo es una de las profesiones más gregarias que existen, porque sin los otros no podemos hacer nada. La condición fundamental de este oficio es el entendimiento con el otro: hacemos y somos aquello que los otros nos permiten.
Ninguna sociedad moderna puede existir sin periodistas, pero los periodistas no podemos existir sin la sociedad”. Aquí se rescata el sentido de una profesión social donde lo importante es que las personas te abran las puertas de su vida y eso fue lo que consiguieron estos cuatro reporteros.
Nicolás Gutiérrez, es periodista del diario El Mercurio y su día transcurre similar al de Daniel. Escribiendo. Entre las notas, los reportajes, Nicolás se daba el tiempo de compartir y estar con sus tres personajes y destaca tres condiciones que deben tener los periodistas y que fueron determinantes a la hora de embarcarse en este proyecto. “Quien elige esta profesión debe tener tres cosas que son un toque de voyeurismo, otro de morbo y sin duda la capacidad de saber contar historias, que además van conformando la tuya propia”. Nicolás tuvo que compartir durante días con el domador de lobos de la Feria Fluvial y además con Dennis García. “Fue súper bueno, y además la pase muy bien. Son dos historias maravillosas y que tienen mucho que decir porque al leerlas te das cuenta que tienen mucho en común. El ver como dos personas que no se conocen van hilando al mismo tiempo y en un determinado momento histórico de la región vidas mágicas. Parecen de ficción, por eso hubo que filtrar también muchas cosas, porque se trataba de novelar la realidad no de inventar y para ello había que hacer un trabajo con pinzas de investigación”, nos cuenta.
José Luis Gómez manifiesta que experiencias como esta enriquecen mucho la vida profesional. “Uno recupera esa pasión con la que entraste a estudiar periodismo. Es como en Vivir para Contarla de García Márquez, pero no para inventar sino usar la literatura para darle más riqueza a los relatos. Fue rico poder mezclar ambas cosas y que no siempre se puede en el trabajo cotidiano de todos los días. Uno puede ir más allá y eso enriquece un montón. El jugar con lo que dice el personaje y lo que dicen sus conocidos de él para ir contrastando fue muy divertido”.
De esta forma José Luis pone en el tapete una problemática muy vigente que es la desvalorización del periodismo como profesión.
“Estas cosas te hacen retomar fuerzas frente a una profesión que esta muy desvalorizada. El periodismo es una labor realmente hermosa y muchas veces cuando tu estás haciendo la nota diaria no se nota, pero cuando estás un mes trabajando con un personaje te das cuenta el valor que puede tener tu trabajo”.
Daniel resalta la importancia de la responsabilidad a la hora de trabajar con personas, la materia más delicada de todas. “En mi caso tuve que tener un cuidado único con algunos personajes para no herir a nadie. A veces la gente juzga pero somos todos humanos y eso era lo que yo quería, retratarlos como lo que son y nada más cuidando bien lo que iba a escribir. Fueron varios días pensando como redactar sin pasar a llevar a mis personajes pero al parecer lo conseguí porque hasta ahora han quedado todos contentos”, ríe Daniel.
Sin duda cuando a Rodrigo Obreque se le ocurrió retratar a estas trece personas en un libro de perfiles, tuvo un muy buen olfato periodístico, ya que ha sido un proyecto muy bien acogido, no sólo porque cuenta la historia de las personas que han construido esta región que luego de años de lucha recupera lo perdido, sino también por el rescate de la labor periodística. El trabajo en terreno al más puro estilo de Enrique San Juan, ejemplo de los periodistas de la región y porque no decirlo, al estilo Kapuscinski como reza Daniel ¿cómo? Estando, viendo, escuchando, compartiendo y pensando.
Daniel Carrillo está en su escritorio en el diario Austral. No para de escribir, debe despachar rápido. Reportea y escribe con una agilidad increíble y su fuerte es la política. Nada delata que en realidad es un amante de la literatura. Daniel lee a Kapuscinski, periodista polaco considerado uno de los más grandes reporteros del mundo, y al parecer es su mentor. Daniel trata día a día de practicar lo que este reza en su libro Los Cinco Sentidos del Periodista: Estar, ver, oír, compartir, pensar. Así se hace un espacio entre todo su trabajo, para precisamente compartir con nosotros su experiencia en “Gente de los Ríos”, su primera publicación formal.
“Muchas veces uno quisiera compartir más con la gente, pero por razones de pauta no se puede, y eso es algo que uno sabe cuando toma este trabajo. A veces salen notas en las que uno podría ahondar mucho más pero no se puede contar la historia de otra forma porque el espacio ya está asignado”. Así relata Daniel la vida en la prensa, que no deja de ser sorprendente puesto que es la que le ha dado las armas para crear.
“Mi experiencia en este libro fue gratificante porque pude escribir más en extenso y hacer cada vez más estrecha la brecha entre periodismo y literatura. Muchas veces nos cansábamos porque debíamos tomarnos nuestro tiempo para compartir con las personas que le dieron vida a este libro y eso es algo que nos gustaría hacer con más frecuencia pero a diferencia de otros escritores de perfiles nosotros no nos dedicamos solamente a esto, sino que debíamos compatibilizarlo con el trabajo”.
Precisamente el libro denota un trabajo más allá de la simple entrevista con el personaje, porque de los trece que lo conforman, las historias se entrelazan con los testimonios de quienes rodean a los protagonistas. Trece perfiles de habitantes de cada una de las comunas que componen nuestra región. De personas comunes y corrientes que no hacen noticia, pero no por ello dejan de tener una vida destacable. Como quienes cuentan son periodistas decidieron hacer semblanzas, pero incorporando elementos literarios como recreación de escenas, diálogos y descripciones ricas en un lenguaje metafórico.
Para José Luis Gómez Guenchor esta es su segunda publicación, pero para él esto el periodismo puro. “Es periodismo en el sentido de no hay ficción, son relatos que se apegan a la realidad, claro que usando recursos literarios para describir situaciones como el tema de los escenas a partir de lo que el personaje cuenta, pero nada de lo que aparece allí es inventado”.
Cada uno de los autores escribió tres historias que nacieron junto con la idea Rodrigo Obreque de retratar a los protagonistas de una naciente región. Así desfilan a través de las páginas de este libro las historias de Faumelisa .Manquepillán, la poetisa mapuche que escribe para seguir soñando, Eusebio Vega, el hombre domador de lobos, Juvenal Flores, el arriero de Neruda, Dennis García, el hombre que sobrevivió al maremoto y tantos otros, que aunque no son noticia, si son historia…la historia de la región. Obreque manifiesta que todas estas historias tienen un denominador común. “El espíritu soñador y tenaz caracteriza a la gente de esta región y yo creo que allí se da lo rico de este libro, que a través de esa cualidad se entrelazan las historias”. Asi mismo también lo cree José Luis quien manifiesta que estos personajes están llenos de pasión por lo que han hecho y que desde sus pequeños mundos han aportado a la región. “En el fondo es construir historia desde abajo”, dice José Luis.
Para escribir las semblanzas cada uno de los periodistas debió compartir al más puro estilo Kapuscinski con sus personajes. Fueron jornadas completas con sus entrevistados, compartiendo el día a día con ellos y su entorno, llenándose de sus gestos, gustos, relatos y su vida.
Tal como lo dice el periodista polaco, “el periodismo es una de las profesiones más gregarias que existen, porque sin los otros no podemos hacer nada. La condición fundamental de este oficio es el entendimiento con el otro: hacemos y somos aquello que los otros nos permiten.
Ninguna sociedad moderna puede existir sin periodistas, pero los periodistas no podemos existir sin la sociedad”. Aquí se rescata el sentido de una profesión social donde lo importante es que las personas te abran las puertas de su vida y eso fue lo que consiguieron estos cuatro reporteros.
Nicolás Gutiérrez, es periodista del diario El Mercurio y su día transcurre similar al de Daniel. Escribiendo. Entre las notas, los reportajes, Nicolás se daba el tiempo de compartir y estar con sus tres personajes y destaca tres condiciones que deben tener los periodistas y que fueron determinantes a la hora de embarcarse en este proyecto. “Quien elige esta profesión debe tener tres cosas que son un toque de voyeurismo, otro de morbo y sin duda la capacidad de saber contar historias, que además van conformando la tuya propia”. Nicolás tuvo que compartir durante días con el domador de lobos de la Feria Fluvial y además con Dennis García. “Fue súper bueno, y además la pase muy bien. Son dos historias maravillosas y que tienen mucho que decir porque al leerlas te das cuenta que tienen mucho en común. El ver como dos personas que no se conocen van hilando al mismo tiempo y en un determinado momento histórico de la región vidas mágicas. Parecen de ficción, por eso hubo que filtrar también muchas cosas, porque se trataba de novelar la realidad no de inventar y para ello había que hacer un trabajo con pinzas de investigación”, nos cuenta.
José Luis Gómez manifiesta que experiencias como esta enriquecen mucho la vida profesional. “Uno recupera esa pasión con la que entraste a estudiar periodismo. Es como en Vivir para Contarla de García Márquez, pero no para inventar sino usar la literatura para darle más riqueza a los relatos. Fue rico poder mezclar ambas cosas y que no siempre se puede en el trabajo cotidiano de todos los días. Uno puede ir más allá y eso enriquece un montón. El jugar con lo que dice el personaje y lo que dicen sus conocidos de él para ir contrastando fue muy divertido”.
De esta forma José Luis pone en el tapete una problemática muy vigente que es la desvalorización del periodismo como profesión.
“Estas cosas te hacen retomar fuerzas frente a una profesión que esta muy desvalorizada. El periodismo es una labor realmente hermosa y muchas veces cuando tu estás haciendo la nota diaria no se nota, pero cuando estás un mes trabajando con un personaje te das cuenta el valor que puede tener tu trabajo”.
Daniel resalta la importancia de la responsabilidad a la hora de trabajar con personas, la materia más delicada de todas. “En mi caso tuve que tener un cuidado único con algunos personajes para no herir a nadie. A veces la gente juzga pero somos todos humanos y eso era lo que yo quería, retratarlos como lo que son y nada más cuidando bien lo que iba a escribir. Fueron varios días pensando como redactar sin pasar a llevar a mis personajes pero al parecer lo conseguí porque hasta ahora han quedado todos contentos”, ríe Daniel.
Sin duda cuando a Rodrigo Obreque se le ocurrió retratar a estas trece personas en un libro de perfiles, tuvo un muy buen olfato periodístico, ya que ha sido un proyecto muy bien acogido, no sólo porque cuenta la historia de las personas que han construido esta región que luego de años de lucha recupera lo perdido, sino también por el rescate de la labor periodística. El trabajo en terreno al más puro estilo de Enrique San Juan, ejemplo de los periodistas de la región y porque no decirlo, al estilo Kapuscinski como reza Daniel ¿cómo? Estando, viendo, escuchando, compartiendo y pensando.
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